El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que aplicará medidas severas contra los funcionarios de los organismos de seguridad que, según afirmó, incurran en actos de traición al gobierno. Durante la presentación de su memoria y cuenta, el mandatario se refirió a la breve detención del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, ocurrida el día anterior, calificando el procedimiento como una actuación irregular. De acuerdo con la versión oficial, los agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia involucrados en el incidente fueron destituidos tras conocerse lo sucedido.
Por su parte, la oposición sostuvo que la detención evidenció diferencias dentro de los cuerpos de seguridad del Estado y reiteró que no reconoce la legitimidad del nuevo mandato de Maduro. Juan Guaidó afirmó que la Asamblea Nacional mantiene sus funciones constitucionales y llamó a la ciudadanía y a las Fuerzas Armadas a respaldar un proceso orientado al restablecimiento del orden democrático. Mientras tanto, el gobierno venezolano rechazó esas posiciones y defendió la legalidad del proceso electoral celebrado previamente.
La situación continúa generando reacciones tanto dentro como fuera de Venezuela, en un contexto de alta tensión política e institucional. Analistas consideran que el conflicto refleja interpretaciones opuestas sobre el marco constitucional y la legitimidad de las autoridades del país. Entretanto, la comunidad internacional permanece atenta a la evolución de los acontecimientos, mientras distintos actores mantienen posturas divergentes respecto al futuro político venezolano.