Las autoridades mexicanas informaron que aumentó a 66 el número de fallecidos tras la explosión registrada en un oleoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el estado de Hidalgo. Asimismo, reportaron que 76 personas resultaron heridas, entre ellas 73 hombres y tres mujeres con distintos niveles de gravedad. Equipos de emergencia y personal médico continuaron las labores de atención a las víctimas, mientras las autoridades mantienen el seguimiento de los afectados en diversos centros hospitalarios.

De acuerdo con la información oficial, el gobernador de Hidalgo atribuyó el incidente a una toma clandestina relacionada con el robo de combustible. Las investigaciones preliminares indican que entre 600 y 800 personas se encontraban en las inmediaciones del ducto antes de la explosión, luego de que se registrara una fuga de combustible. Las autoridades continúan recopilando evidencias para determinar con precisión las circunstancias que provocaron la tragedia.

El Gobierno mexicano mantiene abiertas las investigaciones para establecer las responsabilidades correspondientes y reforzar las medidas de seguridad destinadas a prevenir nuevos incidentes vinculados al robo de hidrocarburos. Además, los organismos de protección civil continúan brindando asistencia a los heridos y apoyo a las familias afectadas, mientras avanzan las labores de identificación de las víctimas y evaluación de los daños ocasionados por la explosión.