El entonces candidato presidencial brasileño Jair Bolsonaro fue apuñalado durante un acto de campaña en la ciudad de Juiz de Fora, en un hecho que conmocionó al país y elevó la tensión política a pocas semanas de las elecciones presidenciales. Bolsonaro sufrió graves lesiones en el abdomen y fue trasladado de emergencia a un centro médico, donde fue sometido a una cirugía para detener una hemorragia interna. Las autoridades informaron que el sospechoso fue detenido poco después del ataque.

De acuerdo con el equipo médico, la intervención quirúrgica permitió reparar gran parte de los daños ocasionados por la agresión. Sin embargo, el candidato requirió procedimientos adicionales para estabilizar su estado de salud y permaneció bajo observación en cuidados intensivos. Videos difundidos en redes sociales mostraron el momento en que Bolsonaro saludaba a simpatizantes mientras era cargado por seguidores, antes de ser alcanzado por el atacante. El incidente generó una rápida reacción de dirigentes políticos, instituciones y ciudadanos de distintos sectores.

El atentado ocurrió en medio de una campaña electoral marcada por la polarización política y el intercambio constante de acusaciones entre candidatos. Diversos aspirantes presidenciales condenaron el ataque y suspendieron temporalmente sus actividades proselitistas. Analistas señalaron que el episodio podría influir en el desarrollo de la contienda electoral, al reforzar el discurso de Bolsonaro sobre la inseguridad y la crisis política en Brasil. Mientras continuaban las investigaciones, el hecho abrió un amplio debate sobre la violencia política y el clima de confrontación que atravesaba el país.