El 6 de junio de 2024, el Presidente de los Estados Unidos pronunció un conmovedor discurso conmemorando el 80º aniversario del Desembarco de Normandía, también conocido como Día D, donde destacó la valentía y sacrificio de los soldados estadounidenses que participaron en esta histórica batalla.

“El Amanecer del 6 de junio de 1944 marcó un antes y un después en la Segunda Guerra Mundial,” comenzó el presidente. “Ese día, 225 estadounidenses llegaron en barco, saltaron a las olas y atacaron la playa, enfrentándose a los acantilados de Pointe du Hoc bajo un fuego enemigo implacable.”

Los soldados, según relató el presidente, enfrentaron balas, explosiones y condiciones extremas para escalar los acantilados y desactivar la artillería alemana que amenazaba la invasión aliada. “Minas y artillería explotaban a su alrededor, pero siguieron avanzando, mostrando una valentía que cambió el curso de la guerra y, en última instancia, salvó al mundo.”

El presidente recordó a figuras destacadas como el sargento Leonard de Nueva Jersey, quien fue uno de los primeros en desembarcar y enfrentarse al peligro. “Sus compañeros se cuidaban mutuamente, y esa camaradería y sacrificio es lo que nos ha traído aquí hoy,” destacó el mandatario.

Durante su discurso, el presidente también subrayó la importancia de la democracia y los valores que estos soldados defendieron. “La democracia estadounidense requiere sacrificios difíciles, creer en algo más grande que nosotros mismos, y cuidar a quienes nos rodean,” afirmó. “Esos comandos que escalaron estos acantilados no sabían que cambiarían el mundo, pero lo hicieron.”

El discurso también incluyó una reflexión sobre el papel continuo de Estados Unidos en la defensa de la democracia. “Nos piden que permanezcamos leales, que defendamos la libertad y enfrentemos la agresión dondequiera que se presente. La grandeza de Estados Unidos no es cosa del pasado; seguimos siendo herederos de estos héroes.”

El presidente concluyó su discurso con un llamado a la acción: “Debemos escuchar las voces de esos valientes soldados y prometer que no los decepcionaremos. Que Dios bendiga a los caídos, a los valientes que escalaron estos acantilados y a Estados Unidos.”

El evento fue una emotiva celebración del coraje y el sacrificio, recordando a los presentes y al mundo la importancia de la libertad y la democracia, y el continuo compromiso de Estados Unidos con estos valores.