En una serie de casos recientes, sacerdotes católicos, pastores protestantes y otros líderes religiosos han sido acusados de abusar sexualmente de menores de edad en República Dominicana. El más reciente caso es el del pastor evangélico Joan Castillo Ortega, quien se enfrenta a acusaciones de violar a una menor en Pantoja.

En Santiago Rodríguez, el diácono católico Cirilo Torres Cruz cumplió medidas de coerción por abusar sexualmente de un niño desde los 5 años hasta los 13. Estos casos han generado una sensación de inseguridad entre los padres, quienes se preguntan quién puede ser fiel y digno de confianza.

“Yo no tengo confianza con nadie”, declaró una madre dominicana, quien aseguró que su hija pequeña fue víctima de intentos de violación en el pasado. “La confianza se ha perdido porque hay muchos religiosos que cometen errores graves”.

Otra madre expresó su preocupación por la falta de responsabilidad de algunos padres. “Hay padres que no tienen ojos abiertos con sus hijos. Los niños pequeños están en la calle hasta las 2 de la mañana haciendo lo que les da la gana”.

El caso del pastor Francisco Fernández, quien fue acusado de abuso sexual en iglesias protestantes, ha generado críticas sobre la falta de protección hacia las víctimas. “La iglesia es como lo menos en todo, pero es lo más en aplicar la justicia”, dijo Julio Carballo, periodista dominicano.

Los casos de abuso religioso han llevado a algunos a cuestionar la capacidad de las instituciones religiosas para proteger a los niños y a los jóvenes. “Es necesario que los evangélicos dejemos sentir que somos creyentes en Cristo y que estamos dispuestos a que el nombre de Cristo llegue al corazón de toda la humanidad”, dijo un líder religioso.

Mientras tanto, los padres continúan buscando una respuesta segura y transparente sobre cómo proteger a sus hijos. “Yo creo que hay que tener ojos abiertos con nuestros hijos y no dejarlos salir solos”, concluyó la madre dominicana.