Durante el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán en una corte de Nueva York, el ingeniero colombiano Christian Rodríguez declaró que fue contratado para instalar un sistema de comunicaciones cifradas destinado a evitar la interceptación de mensajes del líder del cártel de Sinaloa. Según su testimonio, el acusado le encomendó el desarrollo de una red segura que permitiera mantener contacto con personas de su entorno. Rodríguez afirmó que conoció a Guzmán en 2008 por medio de los hermanos Zambada y que posteriormente obtuvo su confianza para desarrollar otros servicios tecnológicos.

El testigo también explicó que instaló un software de vigilancia capaz de obtener la ubicación geográfica, el registro de llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos de decenas de teléfonos utilizados por personas cercanas al narcotraficante, entre ellas familiares y allegados. Rodríguez declaró que en 2009 aceptó colaborar con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) después de enfrentar la posibilidad de ser procesado por conspiración relacionada con el narcotráfico. Esa cooperación permitió a las autoridades interceptar comunicaciones atribuidas al cártel de Sinaloa y avanzar en las investigaciones contra Guzmán.

La defensa del acusado cuestionó la credibilidad del ingeniero y sostuvo que la evidencia tecnológica pudo haber sido manipulada. Además, señaló presuntas irregularidades relacionadas con pagos recibidos por el testigo durante su colaboración con las autoridades estadounidenses. Mientras tanto, Emma Coronel asistió nuevamente a la audiencia para respaldar a su esposo. El proceso judicial continuó con la presentación de pruebas y testimonios considerados relevantes para determinar la responsabilidad penal del acusado.