El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a mantenerse unida frente a lo que calificó como una ofensiva impulsada por Estados Unidos y por el entonces presidente interino reconocido por parte de la comunidad internacional, Juan Guaidó. Durante un acto con efectivos militares en Caracas, Maduro exhortó a fortalecer la institución castrense y aseguró que su gobierno defendería la soberanía nacional. Asimismo, acusó a sectores opositores y a gobiernos extranjeros de promover acciones para debilitar a las Fuerzas Armadas y favorecer un cambio de poder en el país.
En su discurso, Maduro afirmó que Estados Unidos buscaba controlar los recursos petroleros venezolanos y rechazó las iniciativas de respaldo internacional a Guaidó. Paralelamente, simpatizantes del oficialismo realizaron concentraciones en las cercanías del Palacio de Miraflores, donde manifestaron su apoyo al gobierno y rechazaron cualquier intervención extranjera. Los participantes expresaron su disposición de respaldar la denominada revolución bolivariana y cuestionaron las acciones impulsadas por la administración estadounidense durante la crisis política que atravesaba Venezuela.
La situación se desarrolló en medio de una creciente confrontación institucional, luego de que la Asamblea Nacional declarara ilegítimo el segundo mandato de Nicolás Maduro y Juan Guaidó asumiera como presidente interino, reconocimiento que recibió de varios países. Mientras tanto, las autoridades venezolanas continuaban adoptando medidas relacionadas con dirigentes opositores, en un contexto de alta tensión política y diplomática que mantenía la atención de la comunidad internacional sobre la evolución de la crisis en el país.