Las labores de rescate continúan sin descanso en un municipio de la provincia de Málaga, España, donde un niño de dos años cayó a un pozo de aproximadamente 330 pies de profundidad. El accidente ocurrió mientras el menor se encontraba con familiares y, según el relato de sus padres, desapareció en cuestión de segundos al caer por un estrecho orificio de apenas 10 pulgadas de diámetro. Desde entonces, equipos especializados trabajan contrarreloj para localizar su posición exacta dentro del pozo. Las autoridades informaron que la operación enfrenta importantes dificultades debido a la profundidad del terreno y a la inestabilidad de la zona, factores que complican el acceso de los rescatistas.

Para acelerar la búsqueda, especialistas procedentes de distintas regiones se incorporaron al operativo con maquinaria pesada y tecnología de alta precisión. Una cámara descendió por el interior del pozo hasta unos 263 pies, aunque únicamente logró captar una bolsa de golosinas que llevaba el menor. Ante ese resultado, los equipos optaron por construir un túnel horizontal con el objetivo de alcanzar el punto donde estiman que podría encontrarse el niño. Además, fue solicitado un georradar para obtener imágenes del subsuelo y facilitar la localización del menor, mientras expertos que participaron en el rescate de los mineros de Chile también colaboran en las labores.

El caso ha generado una amplia conmoción en España y numerosas muestras de solidaridad hacia la familia, incluida la expresada por la reina Letizia. La situación resulta aún más dolorosa para los padres, quienes años antes perdieron a otro hijo de tres años a causa de un infarto súbito. Paralelamente, las autoridades confirmaron que el pozo donde ocurrió el accidente carecía de los permisos correspondientes y debía permanecer sellado, por lo que también se abrió una investigación para determinar posibles responsabilidades. Mientras avanzan las excavaciones, la prioridad sigue siendo localizar al menor lo antes posible.