Durante el segmento Caiga Quien Caiga, el comunicador Robert Sánchez reflexionó sobre la presión social que, a su juicio, ejercen los avances tecnológicos sobre los jóvenes. Como ejemplo, mencionó el caso de un adolescente de 17 años en China que vendió uno de sus riñones para comprar un iPhone y un iPad, hecho que, según explicó, le provocó graves complicaciones de salud y lo mantiene sometido a tratamientos médicos. Sánchez afirmó que este tipo de situaciones evidencian los riesgos de asociar el valor personal con la posesión de dispositivos electrónicos de última generación.
El comentarista sostuvo que muchos adolescentes enfrentan presiones en sus centros de estudio y entornos sociales para adquirir los modelos más recientes de teléfonos celulares y otros equipos tecnológicos. En ese sentido, exhortó a los padres a orientar a sus hijos para que no cedan ante ese tipo de exigencias y recordó que un dispositivo debe responder a las necesidades de su usuario, independientemente de su antigüedad o valor comercial.
Durante el segmento, Robert Sánchez también abordó otros temas del entretenimiento nacional, entre ellos los procedimientos estéticos de figuras públicas, la situación del merenguero Omega, el obsequio de un vehículo realizado por Franklin Mirabal a Dianabel Gómez, el reconocimiento al talento de Hony Estrella y los primeros pasos de la artista urbana Ana Carolina, sobre quien pidió permitir que desarrolle su carrera antes de calificarla como una revelación.