Un autobús de transporte público que cubría la ruta hacia Santo Domingo fue escenario de un asalto a mano armada, según denunciaron varios pasajeros que viajaban en la unidad. De acuerdo con los testimonios, los delincuentes abordaron el vehículo y, bajo amenaza con armas de fuego, despojaron a los ocupantes de teléfonos celulares, dinero y otras pertenencias. Las víctimas optaron por no resistirse para evitar que la situación terminara en una tragedia.

Uno de los pasajeros relató que entregó un teléfono celular adquirido recientemente con el propósito de preservar su vida, al considerar que enfrentarse a los asaltantes representaba un riesgo mayor. Los afectados describieron momentos de tensión y temor durante el atraco, mientras los responsables actuaban con rapidez antes de abandonar el autobús. El hecho generó preocupación entre los usuarios del transporte público por la vulnerabilidad de los pasajeros frente a este tipo de delitos.

El incidente provocó reacciones sobre la seguridad en las rutas de transporte colectivo y la necesidad de reforzar las medidas preventivas para proteger a los ciudadanos. Aunque las circunstancias del asalto son objeto de investigación, el caso ha reavivado el debate sobre la delincuencia en el transporte público y la importancia de fortalecer la vigilancia en las principales vías de comunicación para prevenir hechos similares.