El presidente de Colombia, Iván Duque, reiteró su propuesta de impulsar un cerco diplomático contra el gobierno de Nicolás Maduro, con el respaldo de distintos sectores internacionales preocupados por la crisis venezolana. La iniciativa busca aumentar la presión política y económica mediante sanciones y acciones multilaterales, evitando cualquier intervención militar directa. Analistas consideran que la posición colombiana responde también al impacto migratorio que enfrenta el país por la llegada masiva de ciudadanos venezolanos durante los últimos años.
La tensión entre Colombia y Venezuela volvió a ocupar el centro del debate regional luego de nuevas acusaciones relacionadas con el atentado de drones contra Maduro. Las autoridades venezolanas solicitaron la extradición del dirigente opositor Julio Borges, a quien vinculan con el caso. Desde Colombia y otros sectores de la oposición venezolana se sostiene que dichas acusaciones forman parte de una persecución política. Mientras tanto, el ambiente en la frontera continúa siendo motivo de preocupación por el constante movimiento migratorio y el deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos.
En paralelo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel mantendrá encuentros con autoridades españolas, incluyendo reuniones vinculadas al contexto político iberoamericano. Las declaraciones del secretario general de la OEA, Luis Almagro, contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero también provocaron reacciones diplomáticas. En República Dominicana, el presidente Luis Abinader sostuvo reuniones bilaterales con representantes estadounidenses y congresistas, entre ellos Adriano Espaillat, en medio de una agenda centrada en cooperación regional y asuntos políticos internacionales.