La compañía Monsanto fue condenada a pagar 289 millones de dólares a un jardinero estadounidense diagnosticado con cáncer terminal, tras un histórico fallo emitido por un jurado en Estados Unidos. El demandante, identificado como Dewayne Johnson, aseguró que desarrolló un linfoma no Hodgkin luego de utilizar durante años el herbicida Roundup, uno de los productos más conocidos fabricados por la empresa. El caso generó amplia atención internacional debido a las implicaciones legales y sanitarias relacionadas con el uso del glifosato, componente principal del producto cuestionado.
Durante el juicio, los abogados del trabajador sostuvieron que Monsanto conocía los posibles riesgos asociados al herbicida y que no habría advertido adecuadamente al público sobre los efectos potenciales del producto. La defensa presentó estudios y argumentos relacionados con la clasificación emitida en 2015 por la Organización Mundial de la Salud, entidad que calificó el glifosato como “probable cancerígeno”. El jurado concluyó que existían elementos suficientes para considerar responsable a la empresa por los daños sufridos por Johnson, quien, según reportes médicos citados durante el proceso, enfrenta una condición terminal y un pronóstico de vida limitado.
Por su parte, Monsanto rechazó las acusaciones y anunció que apelará la decisión judicial, insistiendo en que Roundup es un producto seguro cuando se utiliza correctamente. Sin embargo, especialistas legales consideran que el fallo podría abrir el camino a cientos de demandas similares presentadas por personas que alegan haber desarrollado enfermedades tras el uso prolongado del herbicida. El caso es considerado uno de los procesos judiciales más relevantes relacionados con productos químicos agrícolas y seguridad sanitaria en los últimos años.