Al menos 25 personas han muerto como consecuencia de la intensa ola de calor que afecta a gran parte de Estados Unidos, donde millones de ciudadanos permanecen bajo alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional debido a las peligrosas temperaturas.
Las autoridades advirtieron que no se trata de una “típica ola de calor de verano”, sino de un fenómeno extremo que puede convertirse rápidamente en una amenaza para la vida de personas de todas las edades, así como para los animales.
Cerca de 156 millones de personas en los dos tercios orientales del país se encuentran bajo alertas por calor, mientras una cúpula de alta presión mantiene temperaturas superiores a los 100 grados Fahrenheit en ciudades como Washington D. C., Norfolk (Virginia) y Raleigh (Carolina del Norte).
Las altas temperaturas también afectaron las actividades conmemorativas del Día de la Independencia, celebrado el 4 de julio, obligando a cancelar o retrasar algunos eventos. En Washington D. C., durante la celebración del Salute to America 250 en el National Mall, equipos de emergencia y miembros de la Guardia Nacional asistieron a decenas de personas que sufrieron malestares relacionados con el calor.
Las autoridades continúan exhortando a la población a evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratada y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con condiciones médicas, mientras persisten las condiciones extremas en gran parte del territorio estadounidense.
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