Fueron sepultados este miércoles en el cementerio Cristo Redentor los restos del cabo de la Policía Nacional, Manuel Merán, quien murió tras un incidente en el que están implicados cuatro miembros de la misma institución. El sepelio se desarrolló en un ambiente de consternación entre familiares y allegados, quienes exigieron justicia por lo ocurrido. La madre del agente expresó su indignación y cuestionó por qué otros policías presentes no intervinieron para evitar la tragedia.
El director de la Policía lamentó el hecho y confirmó que las investigaciones preliminares determinaron que los agentes involucrados incurrieron en uso excesivo de la fuerza. Indicó además que no se produjo el forcejeo inicialmente reportado por la patrulla, lo que contradice la versión ofrecida a los superiores. Las autoridades aseguraron que se trató de una violación de los protocolos institucionales, lo que agrava la responsabilidad de los implicados.
El hecho ocurrió la noche del pasado lunes en la avenida Reyes Católicos, en el sector Arroyo Hondo. Entre los señalados figuran los cabos Francis Acosta Martínez, de 27 años, y Arturo Lorenzo Báez, de 31, así como el sargento Isidro de Jesús Mejía, de 40, todos adscritos al departamento antinarcóticos. Los familiares de la víctima solicitan la pena máxima, mientras el cuerpo del orden aseguró que aplicará sanciones ejemplares conforme avance el proceso judicial.