El certamen de Miss Universo continúa siendo una aspiración para muchas jóvenes en República Dominicana, donde el título representa no solo belleza, sino disciplina y preparación integral. Desde la histórica coronación de Amelia Vega en 2003, el país ha mantenido una presencia destacada en la competencia internacional. Sin embargo, pese a múltiples participaciones sobresalientes, la ansiada corona no ha regresado a manos dominicanas, lo que ha generado interrogantes entre seguidores del certamen.

A lo largo de los años, varias candidatas han logrado posiciones relevantes. Renata Soñé en 2005 y Mariana Cruz en 2008 alcanzaron el lugar de segunda finalista, mientras que Ada de la Cruz obtuvo el puesto de primera finalista en 2009, quedando a un paso de la victoria. Más adelante, Yaritza Reyes en 2013 se posicionó como octava finalista, y Clarissa Molina en 2015 figuró entre las seis finalistas, consolidando la competitividad de las representantes dominicanas en el escenario internacional.

Sobre las razones por las cuales el país no ha vuelto a obtener el título, la propia Clarissa Molina ha señalado la importancia de la disciplina en el proceso. Según explicó, más allá de la apariencia física, el certamen exige preparación constante, compromiso y enfoque. Estas declaraciones refuerzan la idea de que el éxito en Miss Universo depende de múltiples factores, y no únicamente de la belleza, lo que redefine la percepción del concurso como una plataforma de exigencia integral.