La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, impulsa una estrategia orientada a reducir la corrupción y el crimen en América Latina, con énfasis en los países del Triángulo Norte. El objetivo central es disminuir la migración irregular hacia Estados Unidos, abordando las causas estructurales que obligan a miles de personas a abandonar sus países. Funcionarios del Departamento de Estado señalaron que el enfoque se basa en intervenciones a largo plazo para fortalecer las instituciones locales y combatir redes criminales.

Durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el subsecretario adjunto interino Kenneth Merten explicó que la estrategia contempla prevenir la corrupción y reforzar las capacidades de las autoridades locales. Según indicó, estas acciones buscan reducir la influencia del crimen organizado en países como Guatemala, Honduras y El Salvador. Asimismo, subrayó que la corrupción debilita la confianza en las instituciones democráticas, lo que incentiva la migración hacia el norte en busca de mejores condiciones de vida.

En el mismo escenario, legisladores estadounidenses destacaron la necesidad de un mayor compromiso con la región, señalando desafíos como la crisis humanitaria en Venezuela, la violencia en Nicaragua y la situación política en Cuba. Autoridades de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) afirmaron que continuarán promoviendo programas enfocados en seguridad, prosperidad y gobernabilidad. Estas iniciativas buscan crear condiciones que permitan a las poblaciones permanecer en sus países y fortalecer el desarrollo regional.