Un exmensajero reveló en el programa radial de Luinny Corporán una situación de presunto acoso laboral ocurrida mientras trabajaba para una oficina que prestaba servicios a un canal de televisión. Según su testimonio, el contable de la empresa trasladaba parte de sus funciones a una oficina instalada en su residencia, donde solicitaba que la mensajería le fuera entregada directamente.

El denunciante explicó que, en una de esas visitas, el contable realizó comentarios de carácter inapropiado, le mostró contenido para adultos sin su consentimiento y posteriormente hizo insinuaciones físicas. Afirmó que rechazó la conducta y expresó su incomodidad, pero el implicado insistió en ocasiones posteriores, incluso ofreciendo dinero para que accediera o guardara silencio. El trabajador indicó que, por la situación, decidió mantener distancia y eventualmente dejó el empleo.

Meses después de su salida, el ex mensajero asegura que el individuo ha continuado contactándolo con propuestas económicas, lo que ha generado preocupación por su seguridad personal. El caso, expuesto en la emisora, abrió el debate sobre mecanismos de denuncia en entornos laborales, la importancia de reportar a superiores y la necesidad de protocolos claros frente al acoso.