El abuso sexual infantil continúa siendo una problemática grave que afecta a distintos sectores sociales, sin distinción de clase económica o entorno geográfico. Especialistas señalan que delitos como el incesto y la pederastia, históricamente silenciados, hoy salen a la luz con mayor frecuencia debido a una mayor conciencia social y a la disposición de las víctimas y sus familias a denunciar. En República Dominicana, el Código Penal establece sanciones severas para estos actos, especialmente cuando involucran a figuras de autoridad como padres o tutores.
Expertos en salud mental explican que estos delitos responden a múltiples factores, incluyendo conductas violentas, trastornos psicológicos y el consumo de sustancias como alcohol o drogas, que pueden disminuir los controles inhibitorios. Sin embargo, advierten que no existe un perfil único del agresor, ya que pueden encontrarse en distintos niveles educativos y sociales. Asimismo, subrayan que la educación sexual y el acceso a información son herramientas clave para prevenir estos hechos y permitir que las víctimas identifiquen y denuncien situaciones de abuso.
Las autoridades y profesionales coinciden en que uno de los avances más importantes ha sido el cambio en la percepción social, donde se prioriza creer en el testimonio de niños, niñas y adolescentes mientras se desarrollan las investigaciones. No obstante, persisten desafíos como la falta de denuncia temprana y la complicidad pasiva en algunos entornos familiares. Ante este panorama, se insiste en fortalecer la prevención, la educación y los mecanismos de protección para garantizar la seguridad y el bienestar de la niñez.