La reciente expulsión del sacerdote Rogelio Cruz de la orden salesiana ha generado un amplio debate en la República Dominicana, tras darse a conocer que la medida fue tomada por supuesta desobediencia a disposiciones internas. Según el religioso, la notificación oficial le fue entregada horas después de que la información circulara en medios de comunicación, lo que calificó como una falta de respeto a su trayectoria de casi cuatro décadas dentro de la congregación.

El sacerdote explicó que la decisión se basa en su negativa a cumplir con una asignación en el extranjero, la cual, según argumenta, no cumplía con condiciones jurídicas claras ni garantizaba su retorno al país. Además, aseguró que no recibió oportunidad formal para ejercer su defensa antes de la sanción, por lo que anunció que apelará la decisión. La medida ha despertado reacciones en sectores sociales y comunitarios que valoran su trabajo en favor de poblaciones vulnerables.

Durante años, Cruz ha desarrollado proyectos sociales en comunidades empobrecidas, incluyendo la construcción de viviendas, asistencia a adultos mayores y apoyo educativo a niños. El sacerdote afirmó que continuará su labor como religioso independiente, enfocado en el servicio comunitario. Asimismo, vinculó su situación con intereses económicos relacionados con actividades mineras, lo que añade un componente adicional de tensión al caso y mantiene el tema en la agenda pública nacional.