La situación de las familias trasladadas a Boca de Cachón volvió al centro del debate público tras un reportaje difundido en el programa Hoy Mismo, que expuso las dificultades que persisten en esa comunidad de la provincia Independencia. El proyecto fue concebido para reubicar a cientos de familias afectadas por la crecida del lago Enriquillo, en una iniciativa presentada en su momento como modelo de respuesta estatal. Sin embargo, con el paso de los años, residentes y analistas han advertido que las viviendas construidas no han estado acompañadas por soluciones sostenibles que garanticen condiciones reales de subsistencia.
Entre los principales reclamos figuran la falta de empleo, las limitaciones para producir la tierra y el deterioro de servicios e infraestructuras que originalmente formaban parte del plan integral. Según lo expuesto en el programa, varias oficinas estatales habilitadas en la zona quedaron abandonadas y fueron desmanteladas, mientras que muchas familias enfrentan dificultades para acceder a energía eléctrica y alimentos. A esto se suma que los terrenos prometidos para actividades agrícolas no han sido plenamente habilitados, lo que ha impedido que los residentes desarrollen medios de vida estables. La denuncia también plantea que el desarraigo fue un factor subestimado dentro del proceso de traslado.
Durante el análisis, se valoró como positiva la decisión inicial del Estado de sacar a las familias de una zona vulnerable, pero se cuestionó la falta de seguimiento institucional para completar el proyecto. Los comentaristas coincidieron en que una política de reubicación no puede limitarse a la entrega de casas, sino que debe incluir empleo, servicios básicos, acompañamiento técnico y acceso a tierras productivas. En ese contexto, se reclamó una intervención directa del Gobierno para corregir las fallas acumuladas y evitar que una iniciativa presentada como ejemplo termine convertida en símbolo de abandono oficial.