El caso de Ana María Cardona, condenada por la muerte de su hijo Lázaro en Florida, vuelve a generar atención tras nuevas declaraciones ofrecidas desde prisión. En una entrevista reciente, la mujer insiste en su inocencia y señala como responsable a su expareja, quien ya cumplió condena por el crimen. Cardona sostiene que las circunstancias que rodearon la muerte del menor estuvieron marcadas por su vulnerabilidad social y dependencia de terceros para sobrevivir en un entorno adverso.
Según su testimonio, su vida cambió radicalmente tras la muerte de Fidel Figueroa, con quien mantenía una relación y quien le proveía estabilidad económica. En medio de dificultades, conoció a Olivia González, quien le ofreció alojamiento, pero con el tiempo la relación se tornó conflictiva. Cardona afirma que, bajo presión, dejó a su hijo Lázaro al cuidado de otra persona sugerida por González, una decisión que reconoce como un error. Durante ese período, asegura que no tuvo contacto frecuente con el niño y que fue informada de su fallecimiento por autoridades.
La versión de la expareja, sin embargo, contradice su relato, al señalar presuntos actos de maltrato por parte de la madre. A pesar de ello, revisiones judiciales posteriores redujeron su condena al no comprobarse su presencia directa en el momento de la agresión fatal. Mientras tanto, la mujer continúa defendiendo su inocencia y denunciando irregularidades en el proceso. El caso sigue generando debate público, especialmente tras la reciente muerte de otro de sus hijos en circunstancias aún no esclarecidas.