El RMS Titanic, un transatlántico británico de la naviera White Star Line, zarpó el 10 de abril de 1912 desde Southampton con destino a Nueva York en su viaje inaugural. Considerado el barco más grande y lujoso de su época, representaba el avance tecnológico y la ambición de la ingeniería naval del siglo XX. Su construcción inició en 1909 como parte de la clase Olympic, diseñada para dominar las rutas transatlánticas con estándares sin precedentes de confort y seguridad.

Sin embargo, la noche del 14 al 15 de abril de 1912, el Titanic colisionó con un iceberg en el océano Atlántico Norte, provocando una de las tragedias marítimas más impactantes en tiempos de paz. De las 2223 personas a bordo, aproximadamente 1514 perdieron la vida, en gran parte debido a la insuficiencia de botes salvavidas y a la falta de preparación ante emergencias. El hundimiento evidenció graves fallas en los protocolos de seguridad marítima de la época.

El desastre del Titanic marcó un antes y un después en la regulación internacional de la navegación. A raíz del suceso, se implementaron nuevas normativas para mejorar la seguridad en alta mar, incluyendo la obligatoriedad de suficientes botes salvavidas y sistemas de comunicación más eficientes. Más de un siglo después, el Titanic sigue siendo símbolo de tragedia, memoria histórica y lección permanente sobre los límites del progreso humano.