Un oscuro esquema ha sido desenterrado en Holanda, llevando consigo una trama digna de Hollywood. En el corazón de este enigma se encuentra Jorge Enríquez, un ciudadano dominicano que, según las autoridades, ha estado manipulando visas mientras orquestaba un plan siniestro. Dos jóvenes dominicanos, Alfredo Bidó y Alan Pérez, fallecieron en circunstancias sospechosas, aparentemente por causas naturales, lo que permitía a Enríquez cobrar jugosos seguros de vida. Sin embargo, las alarmas se encendieron cuando la aseguradora comenzó a cuestionar la validez de estos reclamos.

El modus operandi de Enríquez se reveló cuando las autoridades holandesas profundizaron en el caso. Se descubrió que había contratado múltiples seguros de vida a nombre de las víctimas, con sumas millonarias en juego. Alan, por ejemplo, tenía tres pólizas que sumaban más de 1.4 millones de euros, mientras que Alfredo tenía al menos dos seguros por un total de 800 mil euros. Además, Enríquez intentó adquirir más seguros para Alfredo, lo que sugiere un patrón macabro.

Pero el alcance de sus actividades fraudulentas va más allá. Se ha revelado que Enríquez había participado en otras irregularidades, incluyendo la falsificación de actas de defunción y contratos de seguros. En un caso anterior, fingió la muerte de dos amigos dominicanos, utilizando actas falsas de la República Dominicana para obtener seguros de vida.

El descubrimiento de este entramado criminal ha dejado a las autoridades y a las familias de las víctimas consternadas. La colaboración entre las aseguradoras y las agencias de aplicación de la ley ha sido fundamental para exponer esta red de fraude. Sin embargo, aún quedan preguntas sin respuesta, como la verdadera identidad de aquellos que colaboraron con Enríquez en sus actividades ilícitas.