Un bebé de siete meses estuvo a punto de morir ahogado en una piscina, en un hecho que ha generado alarma sobre la seguridad infantil en espacios recreativos. Según se observa en imágenes difundidas, el menor quedó atrapado boca abajo tras voltearse el flotador que llevaba puesto, permaneciendo con la cabeza sumergida durante casi un minuto sin que las personas a su alrededor se percataran de la situación.
De acuerdo con los reportes, la madre del niño se había ausentado por unos minutos para comprar leche, confiando en que el flotador garantizaba su seguridad. Sin embargo, el incidente evidenció los riesgos de estos dispositivos cuando no existe supervisión directa. Fue una mujer presente en el lugar quien finalmente notó lo ocurrido y actuó de inmediato para rescatar al menor.
El bebé fue trasladado a un centro de salud, donde permanece en cuidados intensivos, aunque se encuentra en proceso de recuperación. Especialistas advierten que estos accidentes pueden ocurrir en segundos y subrayan la importancia de la vigilancia constante de adultos. El caso reabre el debate sobre medidas de prevención y responsabilidad en entornos acuáticos.