En el segmento “Pregúntale a Juan”, se abordó la preocupación recurrente sobre el uso de sustancias químicas por parte de delincuentes para someter a sus víctimas sin violencia física. En particular, se mencionaron nombres populares como “burundanga”, “aliento del diablo” o “droga zombi”, asociados a relatos sobre pérdida de voluntad y memoria. El análisis destacó que, aunque estas historias resurgen periódicamente, muchas carecen de pruebas verificables que permitan sustentar denuncias formales ante las autoridades.
Durante la explicación, se indicó que la escopolamina, sustancia derivada de plantas como la conocida “campana”, tiene efectos reales sobre el sistema nervioso central, incluyendo somnolencia, desorientación y alucinaciones. Sin embargo, se aclaró que su obtención en formas utilizables requiere procesos químicos complejos y controlados. Además, se señaló que esta sustancia también está presente en medicamentos regulados, lo que evidencia que su uso no es exclusivo del ámbito delictivo, sino también médico bajo supervisión.
El segmento concluyó que el verdadero riesgo radica en el uso indebido de medicamentos depresores del sistema nervioso central, los cuales pueden ser combinados sin control y generar efectos similares a los descritos. Se hizo un llamado a la población a informarse adecuadamente, evitar la desinformación y tomar precauciones con sustancias desconocidas. Asimismo, se resaltó la importancia de fortalecer los mecanismos de regulación y educación para prevenir situaciones de riesgo asociadas al consumo o manipulación de estos compuestos.