La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) volvió al centro del debate público tras las declaraciones de su rectora, Emma Polanco, quien informó que la institución enfrenta dificultades para impartir alrededor de 2,500 secciones académicas debido a la falta de aulas disponibles. El planteamiento surge en medio de las discusiones sobre la asignación presupuestaria y las necesidades financieras de la principal universidad estatal del país. Diversos sectores consideran que el tema requiere una evaluación integral que permita identificar las prioridades académicas y administrativas de la institución.
Durante el análisis del tema también se plantearon cuestionamientos sobre la gestión interna de los recursos universitarios. Entre las preocupaciones expuestas figuran la transparencia en el manejo presupuestario, la divulgación de información relacionada con la nómina y la necesidad de establecer mecanismos de rendición de cuentas. Algunos sectores sostienen que antes de solicitar mayores recursos económicos es necesario fortalecer los procesos de supervisión y garantizar un uso eficiente de los fondos públicos destinados a la educación superior.
Asimismo, se planteó la necesidad de revisar el modelo de planificación académica para adecuarlo a las demandas actuales y futuras del mercado laboral dominicano. Entre las propuestas mencionadas destacan la definición de metas institucionales más precisas, la evaluación de la oferta educativa y una mayor vinculación entre la formación profesional y las necesidades productivas del país. El debate también incluye opiniones sobre posibles reformas administrativas orientadas a mejorar la eficiencia, la calidad educativa y el aprovechamiento de los recursos asignados a la universidad estatal.