Una mujer de 29 años, que permanecía desde hacía más de una década en estado vegetativo en un centro de cuidados especializados de Phoenix, Arizona, dio a luz el 29 de diciembre, en un caso que provocó conmoción e inició una investigación por presunta violación. De acuerdo con la información disponible, el personal de la clínica no advirtió el embarazo hasta que la paciente comenzó a presentar contracciones durante el parto. La víctima quedó en estado vegetativo tras sufrir un incidente de casi ahogamiento años atrás, por lo que, según sus representantes legales, no podía otorgar consentimiento bajo ninguna circunstancia.
Documentos judiciales señalan que, durante un examen médico realizado meses antes del nacimiento, no existían registros que indicaran un embarazo. Especialistas explicaron que, mientras la paciente mantuviera estables sus funciones cardíacas, respiratorias e hidratación, el desarrollo del feto podía continuar, incluso sin controles prenatales adecuados. Las autoridades solicitaron muestras de ADN a todos los empleados varones del centro como parte de las diligencias para identificar al presunto responsable. La institución aseguró que colaboraría plenamente con la investigación y calificó el caso como profundamente perturbador.
Tras conocerse los hechos, el presidente ejecutivo de la empresa administradora del centro presentó su renuncia. La familia de la víctima, perteneciente a la tribu San Carlos Apache, expresó, mediante su abogado, que aún no está preparada para ofrecer declaraciones públicas. No obstante, confirmó que brindará cuidados y afecto al recién nacido. La investigación permanece abierta, mientras las autoridades buscan esclarecer cómo ocurrió el presunto abuso sexual contra una paciente que dependía completamente de la atención permanente del personal encargado de su cuidado.