Dos mujeres ciudadanas estadounidenses denunciaron haber sido detenidas por agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos mientras hablaban español en una gasolinera cercana a la frontera con Canadá. El incidente ocurrió en el poblado de Harp, a unas 35 millas del límite fronterizo, donde ambas fueron retenidas durante aproximadamente 40 minutos. Las afectadas grabaron parte del encuentro, donde, según indican, el oficial reconoció que el idioma influyó en la intervención.

De acuerdo con un vocero de la agencia, el caso se encuentra bajo revisión para determinar si los agentes actuaron conforme a los protocolos establecidos. La normativa vigente, específicamente la sección 287(a)(1) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, permite a los oficiales interrogar a personas dentro de un radio de hasta 100 millas de la frontera, siempre que exista una “sospecha razonable” de una posible violación migratoria.

Las mujeres calificaron la experiencia como humillante y anunciaron que buscarán asesoría legal con la Unión Americana de Libertades Civiles. El caso ha reavivado el debate sobre los límites de las facultades de las autoridades migratorias y posibles prácticas de discriminación lingüística o racial en operativos dentro del territorio estadounidense.