El Parlamento Europeo reconoció a Juan Guaidó como presidente interino legítimo de Venezuela, convirtiéndose en la primera institución de la Unión Europea en otorgarle ese respaldo político. La decisión incrementó la presión internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro, mientras varios países y organismos reiteraban su apoyo a una transición democrática. Paralelamente, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció una visita a Miami para reunirse con venezolanos exiliados y reafirmar el respaldo de Washington al proceso impulsado por Guaidó.
En Venezuela, miles de personas participaron en manifestaciones realizadas en Caracas y otras ciudades para exigir cambios políticos y solicitar el apoyo de las Fuerzas Armadas al gobierno de transición. Además, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo una conversación telefónica con Juan Guaidó para expresar su respaldo. Asimismo, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, se reunió con directivos de CITGO con el propósito de garantizar que los recursos generados por la empresa no fueran destinados al gobierno de Nicolás Maduro, según informaron autoridades estadounidenses.
Mientras la presión diplomática aumentaba, el gobierno venezolano mantenía su postura frente a la crisis política. Organizaciones y medios internacionales denunciaron restricciones al ejercicio periodístico, al señalar que varios corresponsales extranjeros fueron hostigados, detenidos o deportados durante la cobertura de los acontecimientos. La situación generó preocupación entre organismos defensores de la libertad de prensa, que pidieron garantías para el trabajo de los comunicadores y el respeto a los derechos fundamentales en medio del conflicto político que atravesaba el país.