Un entrenador de béisbol acudió al Palacio de Justicia de Santiago para reclamar el cumplimiento de acuerdos económicos relacionados con la firma profesional de dos jóvenes prospectos. Según explicó, durante varios años asumió la formación deportiva de los jugadores, cubriendo gastos de entrenamiento, alimentación y preparación física, bajo el entendido de que recibiría un porcentaje de los bonos obtenidos cuando los atletas firmaran contratos con organizaciones profesionales.

El entrenador afirmó que los acuerdos fueron realizados de manera verbal con la madre de los prospectos y que, tras concretarse las firmas, surgieron desacuerdos sobre los porcentajes previamente establecidos. De acuerdo con sus declaraciones, uno de los jugadores habría firmado por 800 mil dólares y otro por 850 mil dólares. El reclamante sostiene que se pactaron participaciones de 30 % y 20 % respectivamente, mientras que la otra parte cuestiona las condiciones del acuerdo.

El caso ha generado debate en el ámbito deportivo debido a la frecuencia con que este tipo de relaciones entre entrenadores, familias y prospectos se establecen sin contratos escritos. Especialistas señalan que la ausencia de documentos formales puede provocar conflictos cuando los atletas alcanzan acuerdos profesionales de alto valor económico. Ahora corresponderá a las autoridades judiciales evaluar las evidencias presentadas y determinar si existen fundamentos legales para respaldar las reclamaciones planteadas por el entrenador.