El senador por la provincia Peravia, Wilton Guerrero, solicitó la renuncia del entonces director de la Policía Nacional, Ney Aldrin Bautista, al considerar que su gestión en el combate contra el crimen organizado había sido un fracaso. El legislador sostuvo que los niveles de violencia y delincuencia aumentaron durante su administración, por lo que entendía que debía asumir responsabilidad política. Además, calificó como insuficiente la respuesta de las autoridades frente al narcotráfico y afirmó que la dimisión del entonces director de la Dirección Nacional de Control de Drogas, José Eugenio Matos de la Cruz, representó un acto de decoro que, a su juicio, debía ser imitado por el jefe policial.

Durante sus declaraciones, Guerrero cuestionó el funcionamiento de organismos encargados de combatir el narcotráfico y denunció presuntas irregularidades en el manejo de esas instituciones. También aseguró que el entonces presidente Danilo Medina recibía información incorrecta sobre la realidad del tráfico de drogas en el país, al sostener que los puntos de venta operaban de forma organizada y permanente. Según el senador, estos establecimientos contaban con estructuras de vigilancia y mecanismos de operación que evidenciaban la necesidad de reforzar las acciones de las autoridades competentes para enfrentar ese fenómeno.

Las declaraciones fueron ofrecidas durante un acto realizado en Baní para rendir homenaje al coronel Daniel Ramos, al cumplirse nueve días de su fallecimiento. En la actividad participaron representantes comunitarios, empresarios, dirigentes sindicales y familiares del oficial. Su viuda, Marquise Peña, expresó que esperaba que todos los responsables del asesinato enfrentaran la justicia. Posteriormente, Ney Aldrin Bautista reaccionó a las críticas del senador al ser abordado por periodistas durante una actividad oficial, en medio de la controversia generada por las declaraciones del legislador.