La confesión de Ana Julia Quesada sobre el asesinato del niño Gabriel Cruz en España ha generado conmoción tanto en territorio español como en República Dominicana. El caso, que mantuvo en vilo a miles de personas durante doce días tras la desaparición del menor de ocho años, concluyó trágicamente cuando las autoridades hallaron el cuerpo del niño en el maletero del vehículo que conducía la mujer. El descubrimiento ocurrió en la provincia de Almería, donde las fuerzas de seguridad ya habían intensificado la investigación tras detectar inconsistencias en las declaraciones de la sospechosa.

Mientras en España familiares, vecinos y ciudadanos despedían al pequeño Gabriel en un ambiente marcado por el dolor, en República Dominicana la noticia provocó sorpresa y desconcierto entre allegados de Quesada. Algunos familiares expresaron incredulidad ante la confesión del crimen, asegurando que la mujer nunca mostró comportamientos violentos en su entorno cercano. Varios parientes manifestaron que confían en que las autoridades esclarezcan completamente los hechos, aunque insistieron en que la acusada siempre fue considerada una persona tranquila y respetuosa dentro de su comunidad.

De acuerdo con las autoridades españolas, Quesada confesó durante un interrogatorio que golpeó al niño y posteriormente lo asfixió tras una discusión. Según su versión, el menor subió voluntariamente a su vehículo y fue llevado a una finca donde ocurrió el asesinato. Tras el crimen, la mujer enterró el cuerpo en una fosa que ella misma cavó antes de trasladarlo posteriormente. La Guardia Civil continúa recopilando pruebas para fortalecer el expediente judicial y garantizar que el caso sea presentado ante los tribunales con evidencias sólidas.