El Gobierno dará inicio este lunes al proceso de transformación del sistema penitenciario con el cierre y demolición de la antigua cárcel de San Luis, recinto que originalmente funcionó como una capilla y que durante años fue utilizado como centro de detención preventiva. La medida forma parte del Plan de Humanización del Sistema Penitenciario impulsado por la Procuraduría General de la República, cuyo objetivo es sustituir infraestructuras deterioradas por instalaciones modernas que garanticen condiciones más seguras y dignas para la población privada de libertad. La demolición marca el comienzo de una etapa de renovación de los recintos penitenciarios del país.

El proyecto será financiado con recursos obtenidos mediante el acuerdo relacionado con el caso de los aviones Super Tucano, fondos destinados a la remodelación de varios centros de reclusión y a la construcción de cinco nuevas cárceles. Entre las principales obras figura el traslado de la Penitenciaría Nacional de La Victoria hacia un nuevo complejo en el municipio de Guerra, diseñado con mayores estándares de seguridad, espacios adecuados para la convivencia y áreas destinadas a programas de formación y reinserción. Las nuevas instalaciones buscan responder a las necesidades del sistema penitenciario y reducir los problemas de hacinamiento que afectan a distintos recintos.

Las autoridades sostienen que la inversión procura fortalecer la rehabilitación de las personas privadas de libertad, con la finalidad de facilitar su reintegración a la sociedad una vez cumplan sus condenas. Asimismo, consideran que mejorar las condiciones de los centros penitenciarios representa un paso importante para modernizar el sistema de justicia y garantizar un trato acorde con los derechos humanos. Con el inicio de las primeras obras, el Gobierno pone en marcha una de las reformas más amplias anunciadas para el sistema penitenciario dominicano.