El comentarista Mamola aseguró que la situación de salud del humorista conocido como Margaro estuvo marcada principalmente por la pobreza extrema, más que por una enfermedad específica. Durante su intervención televisiva, citó declaraciones del doctor Félix Antonio Cruz Jiminián, quien habría señalado que la “miseria” fue el factor determinante en el deterioro físico del paciente, generando un fuerte debate en la opinión pública.
El caso ha provocado cuestionamientos sobre la gestión de ayudas destinadas a personas vulnerables, especialmente en espacios mediáticos donde se recaudan fondos. Mamola criticó que, según su versión, el apoyo a Margaro no fue constante y solo se intensificó cuando la situación se volvió mediática. Asimismo, hizo referencia a iniciativas de asistencia canalizadas a través de programas de televisión, insistiendo en la necesidad de mayor transparencia y responsabilidad en la distribución de recursos.
En ese contexto, el comunicador presentó un ejemplo de ayuda directa a un colaborador del programa, destacando la entrega íntegra de donaciones sin intermediaciones. El episodio ha reavivado el debate sobre el uso de figuras en situación crítica para generar contenido y la ética en la solidaridad mediática. Analistas coinciden en que estos casos evidencian la necesidad de fortalecer mecanismos de apoyo social sostenido más allá de la exposición pública.