El asesinato de una niña de 11 años ha causado conmoción en Perú, tras revelarse detalles de un crimen que expone fallas en el sistema de seguridad. La menor, identificada como Ximena Avellaneda, desapareció luego de asistir a clases en una comisaría cercana a su vivienda. Según el testimonio de su padre, la dejó en el lugar en horas de la mañana, pero al intentar ubicarla más tarde, las autoridades negaron inicialmente su presencia, lo que retrasó las labores de búsqueda.

Ante la falta de respuesta oficial, los familiares iniciaron su propia investigación, revisando cámaras de seguridad en la zona. Las imágenes mostraron a la menor saliendo sola del recinto y posteriormente siendo llevada en bicicleta por un hombre. Horas después, su cuerpo fue encontrado en las cercanías, con evidencias de violencia. El principal sospechoso, identificado como César Alva, contaba con antecedentes y denuncias previas que no habían sido procesadas, lo que ha generado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades.

El caso provocó indignación en la población, con protestas frente a la comisaría y exigencias de justicia. El acusado fue detenido y enfrenta un proceso judicial que podría derivar en cadena perpetua. Autoridades gubernamentales reconocieron que el crimen pudo haberse evitado, mientras sectores sociales reabren el debate sobre sanciones más severas para delitos de esta naturaleza. La tragedia ha dejado una profunda huella en la familia de la víctima y en la sociedad peruana.