Autoridades del Gobierno dominicano reconocieron un incremento de la violencia e inseguridad en el país, dejando atrás la narrativa de que se trataba solo de una percepción ciudadana. El ministro de la Presidencia y el titular de Interior y Policía, Monchy Fadul, coincidieron en que el fenómeno es real y requiere medidas inmediatas, postura que también fue respaldada por el entonces presidente Danilo Medina.
Ante este escenario, se anunció nuevamente el despliegue de las Fuerzas Armadas para apoyar a la Policía Nacional en labores de patrullaje. Sin embargo, analistas advierten que esta estrategia ha sido aplicada en múltiples ocasiones sin lograr resultados sostenibles, ya que solo produce una reducción temporal de los delitos mientras se mantiene la presencia militar en las calles.
Expertos en seguridad consideran que el uso de militares tiene un efecto disuasivo limitado y que el problema de fondo radica en debilidades estructurales del sistema policial. En ese sentido, plantean la necesidad de implementar reformas profundas, fortalecer la capacitación de los agentes y diseñar políticas públicas integrales que permitan enfrentar la delincuencia de manera duradera, más allá de medidas coyunturales.