Las tensiones internas en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) volvieron a quedar en evidencia tras la decisión de adoptar el modelo de primarias abiertas para la escogencia de candidaturas. La medida representó un revés para el expresidente Leonel Fernández, quien había defendido públicamente las primarias cerradas como mecanismo de selección. La postura impulsada por el entonces presidente Danilo Medina terminó imponiéndose en medio de un debate que dividió a importantes sectores de la organización política.
El conflicto giró en torno a la interpretación de la legislación electoral y de los estatutos internos del partido. Mientras el sector de Fernández sostenía que debía respetarse el padrón partidario para realizar elecciones internas cerradas, los seguidores de Medina defendían la aplicación de la ley que permitía las primarias abiertas. Analistas y dirigentes consideraron que la decisión reflejó la correlación de fuerzas existente dentro del PLD, donde el grupo afín a Medina mantenía una amplia capacidad de influencia en los organismos de dirección.
A pesar del resultado, observadores políticos señalaron que Fernández conservaba una importante base de apoyo dentro del partido y seguía figurando como una de las principales opciones para una eventual candidatura presidencial. El episodio, sin embargo, evidenció las profundas diferencias entre las principales corrientes peledeístas y abrió un nuevo capítulo en la disputa por el liderazgo interno de la organización. El debate también estuvo acompañado por cuestionamientos sobre el uso del poder político, la influencia de sectores económicos y el papel de las estructuras partidarias en la toma de decisiones.