La crisis política en Venezuela se intensificó tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino del país, en un contexto de creciente confrontación entre el oficialismo y la oposición. La decisión fue rechazada por el presidente Nicolás Maduro y por el Ministerio de Defensa, que manifestó el respaldo de las Fuerzas Armadas al gobierno en funciones. El anuncio de Guaidó se produjo durante una multitudinaria manifestación celebrada en Caracas y otras ciudades del país.

La proclamación recibió el reconocimiento de Estados Unidos, Canadá, el Consejo Europeo y varios países de América Latina, mientras que Rusia, México, Bolivia y Cuba expresaron su respaldo al gobierno de Nicolás Maduro. Por su parte, China mantuvo una posición de reserva sin emitir un pronunciamiento oficial inmediato sobre los acontecimientos. La diversidad de posturas evidenció el impacto internacional que adquirió la crisis venezolana y las diferencias diplomáticas entre distintos gobiernos.

En respuesta a los acontecimientos, Nicolás Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Paralelamente, Juan Guaidó afirmó que la administración que encabezaba mantenía vínculos con el gobierno del entonces presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que todas las opciones permanecían sobre la mesa respecto a la situación venezolana. Los hechos marcaron una nueva etapa de tensión política y diplomática, con repercusiones tanto en el ámbito interno como en el escenario internacional.