La explosión registrada en una empresa dedicada al reciclaje de combustibles, ubicada en el sector La Ciénaga de Manoguayabo, en Santo Domingo Oeste, dejó dos personas fallecidas y cuatro heridas de gravedad. De acuerdo con los reportes preliminares, el accidente ocurrió durante una prueba de encendido de una caldera que llevaba más de un año fuera de funcionamiento. La detonación también provocó daños en viviendas cercanas y en instalaciones próximas, mientras los equipos de emergencia asistieron a los lesionados y aseguraron el área afectada para iniciar las investigaciones correspondientes.
Residentes del sector afirmaron que durante varios años habían presentado denuncias sobre el funcionamiento de la empresa, alegando riesgos para la comunidad y posibles afectaciones ambientales. Según sus testimonios, solicitaron la intervención de las autoridades competentes sin obtener una solución definitiva. Tras el accidente, surgieron nuevos cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión, el cumplimiento de las normas de seguridad industrial y la vigencia de los permisos requeridos para operar una instalación que maneja materiales inflamables y procesos de alto riesgo.
El caso volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la necesidad de fortalecer los controles preventivos en industrias con potencial peligro para trabajadores y comunidades vecinas. Especialistas consideran indispensable que las instituciones responsables realicen inspecciones periódicas, verifiquen el cumplimiento de los protocolos de seguridad y actúen de manera preventiva para reducir el riesgo de nuevos accidentes. Mientras avanzan las investigaciones para determinar las causas de la explosión, las autoridades deberán establecer las responsabilidades correspondientes conforme a la legislación vigente.