Un cortejo fúnebre se detuvo inesperadamente en una calle de Buenos Aires luego de que el conductor de la carroza asegurara haber escuchado golpes provenientes del ataúd y observar un aparente movimiento en su interior. La situación generó sorpresa entre los familiares y transeúntes que se encontraban en el lugar, quienes se acercaron para conocer lo ocurrido. Ante la incertidumbre, los parientes de la fallecida, una mujer de 65 años, decidieron trasladar nuevamente el féretro a un centro de salud para descartar cualquier posibilidad de un error en la certificación del deceso.

Una vez en el hospital, el personal médico realizó una nueva evaluación del cuerpo y confirmó que la mujer había fallecido. De acuerdo con la explicación ofrecida por los especialistas, el movimiento observado correspondía a un espasmo post mortem, una reacción involuntaria que puede presentarse después de la muerte debido a procesos naturales del organismo. Los médicos indicaron que este tipo de manifestaciones, aunque poco frecuentes para quienes las presencian, son conocidas dentro del ámbito forense.

Tras recibir la confirmación del fallecimiento y la explicación médica sobre lo ocurrido, la familia continuó con las honras fúnebres previstas. El incidente llamó la atención por las circunstancias en que ocurrió, aunque los especialistas reiteraron que los espasmos post mortem no representan un signo de vida, sino una respuesta fisiológica que puede presentarse después del deceso. El funeral se reanudó sin que se reportaran nuevos inconvenientes.