La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud concentró la atención de miles de fieles en Panamá, en una semana marcada también por los acontecimientos políticos en Venezuela. El Papa Francisco llegó al país centroamericano para encabezar el encuentro internacional, considerado uno de los eventos más importantes de la Iglesia católica. La jornada reunió a cerca de 200 mil jóvenes procedentes de distintos países, entre ellos una destacada delegación de la República Dominicana, que participó en las actividades religiosas y culturales organizadas durante la visita papal.

Las ceremonias encabezadas por el pontífice estuvieron caracterizadas por una amplia asistencia de peregrinos y por un ambiente de entusiasmo entre los participantes. Durante sus intervenciones, el Papa destacó el papel de la juventud como protagonista en la construcción de una sociedad más solidaria y reiteró la importancia del diálogo, la fraternidad y la convivencia entre los pueblos. Las imágenes de las concentraciones multitudinarias reflejaron el alcance internacional de una actividad que se celebra cada tres años y que reúne a jóvenes de diversas culturas y nacionalidades.

Uno de los mensajes más destacados del Papa estuvo relacionado con el rechazo a los muros que separan a las naciones. Durante una misa campal, exhortó a los jóvenes a trabajar por la construcción de puentes que favorezcan el encuentro entre las personas, en lugar de promover divisiones. El pontífice reiteró así una posición que ya había expresado anteriormente respecto a las barreras fronterizas, defendiendo el diálogo como herramienta para afrontar los desafíos comunes que enfrentan las sociedades contemporáneas.