El programa IN-Science presentó un análisis sobre una de las teorías más controversiales relacionadas con la vida y la muerte: el supuesto peso del alma humana. Durante la exposición, el comunicador Manuel Eduardo explicó los experimentos realizados por el físico estadounidense Duncan MacDougall a principios del siglo XX, quien intentó demostrar científicamente la existencia del alma mediante mediciones corporales en pacientes terminales.

Según la teoría presentada, MacDougall diseñó una balanza de alta precisión capaz de registrar cambios mínimos en el peso humano antes y después de la muerte. Tras varias pruebas, el investigador afirmó que los cuerpos perdían aproximadamente 21 gramos al fallecer, cifra que atribuyó al supuesto peso del alma abandonando el organismo. El científico también realizó experimentos con perros y aseguró que los animales no mostraban pérdida de peso significativa al morir, conclusión que utilizó para sostener que carecían de alma.

Sin embargo, la hipótesis de Duncan MacDougall fue ampliamente cuestionada por la comunidad científica debido a problemas metodológicos y falta de evidencia concluyente. Diversos especialistas señalaron que los cambios corporales posteriores a la muerte pueden explicarse mediante procesos fisiológicos como la expulsión de aire de los pulmones, variaciones térmicas o alteraciones en fluidos corporales. A pesar de ello, la teoría de los “21 gramos” continúa siendo objeto de debate cultural, filosófico y espiritual en distintos espacios científicos y mediáticos.