El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Cuba atraviesa una situación crítica al afirmar que la isla “está en serios problemas”, en medio del endurecimiento de la política exterior impulsada por la administración del presidente Donald Trump hacia el gobierno cubano.

Las declaraciones de Rubio se producen mientras Washington intensifica la presión política y económica sobre La Habana, tras las recientes acciones de Estados Unidos contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro y en medio de tensiones regionales relacionadas con el suministro petrolero y las sanciones internacionales.

Rubio sostuvo que la crisis energética cubana no responde a un “bloqueo petrolero” estadounidense, sino a la reducción del apoyo energético proveniente de Venezuela, país que durante años suministró petróleo subsidiado a la isla. Según el funcionario, Caracas disminuyó significativamente esas ayudas debido al contexto económico y al aumento de los precios internacionales del petróleo.

La administración Trump ha dejado clara su intención de promover cambios políticos en Cuba, una postura respaldada por sectores cubanoamericanos conservadores en el estado de Florida, quienes durante décadas han impulsado políticas de presión contra el gobierno cubano.

Desde la revolución liderada por Fidel Castro en 1959, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado marcadas por conflictos diplomáticos, sanciones económicas y disputas ideológicas que continúan influyendo en la política regional.

Mientras tanto, expertos internacionales advierten que un incremento de las tensiones podría agravar la ya delicada situación económica y social de la isla, especialmente por los problemas energéticos, la escasez de combustible y el deterioro de las condiciones de vida de la población cubana.