El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, respaldó este lunes la posición de la República Dominicana al considerar que la crisis de Haití representa una amenaza para la seguridad regional, debido al avance de las bandas criminales, el tráfico de armas y el narcotráfico.

Durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación haitiana, Waltz afirmó que el Gobierno dominicano evalúa correctamente los riesgos derivados del deterioro de la seguridad en el vecino país, al advertir que las organizaciones criminales tienen la capacidad de extender sus operaciones hacia otras naciones del Caribe.

“Las bandas haitianas exportan terror, armas y drogas por el Caribe”, señaló el diplomático estadounidense, al destacar que recuperar la seguridad en Haití es fundamental para proteger la estabilidad de la región.

Las declaraciones coinciden con la postura sostenida durante años por las autoridades dominicanas, que han advertido que la crisis haitiana dejó de ser un problema exclusivamente interno para convertirse en un desafío regional con impacto directo sobre la República Dominicana, el único país que comparte una frontera terrestre con Haití.

República Dominicana propone cuatro acciones

En el mismo escenario, el canciller Roberto Álvarez presentó la posición dominicana y reiteró que la seguridad debe ser la prioridad antes de cualquier proceso electoral en Haití.

El ministro de Relaciones Exteriores propuso una estrategia basada en cuatro ejes: completar el despliegue de la fuerza multinacional de apoyo a la seguridad, reforzar el embargo de armas, sancionar las redes económicas y políticas que financian a las pandillas y fortalecer las instituciones haitianas.

“Ya no necesitamos una nueva estrategia. Necesitamos ejecutar plenamente la que hemos construido”, expresó Álvarez durante su intervención en Nueva York.

El canciller sostuvo que la comunidad internacional debe concentrarse en aplicar las medidas aprobadas por las Naciones Unidas durante los últimos cuatro años para enfrentar la violencia y recuperar los territorios controlados por las bandas criminales.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad, representantes de distintos países y organismos internacionales coincidieron en que la violencia, el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando de migrantes han convertido la crisis haitiana en una amenaza que trasciende las fronteras del país caribeño y requiere una respuesta coordinada de la comunidad internacional.