En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha generado una intensa controversia y descontento generalizado contra el expresidente Danilo Medina, según comentó la periodista Altagracia Salazar.

Entre 2017 y 2018, cuatro ministros del gobierno de Medina y el entonces secretario general del partido, Reinaldo Pared, renunciaron a sus posiciones para buscar una candidatura presidencial, dado que Medina estaba constitucionalmente impedido de reelegirse. Paralelamente, los colaboradores más cercanos de Medina mantenían un discurso sobre la posibilidad de modificar la constitución para permitir su reelección, consumiendo miles de horas de presión mediática.

Esta situación se extendió hasta 2019, cuando Medina ordenó el cerco del Congreso Nacional durante más de un mes. Este impasse terminó abruptamente en julio con una llamada del Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que puso fin a los intentos de modificar la constitución.

En ese contexto, los aspirantes Carlos Amarante Baret, Temo Montás, Radhamés Segura, Andrés Navarro, Reinaldo Pared y Francisco Domínguez Brito se encontraron en una lucha interna que fue interrumpida bruscamente cuando Medina seleccionó a su ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, como candidato para enfrentar a Leonel Fernández.

Salazar recordó que, aunque Danilo Medina no estuvo oficialmente involucrado en la selección de Castillo, tres días después de anunciar su aspiración, 122 alcaldes del PLD y numerosos funcionarios le ofrecieron su apoyo. La historia reciente muestra que Castillo superó a Fernández, quien finalmente formó su propio partido, la Fuerza del Pueblo (FUPU).

Desde su derrota en las elecciones de 2020, el PLD se ha encontrado dividido y fuera del poder. En la reciente campaña interna, Danilo Medina volvió a imponer un candidato, Abel Martínez. “Yo lo dije con tiempo: ‘Abel es el candidato de Danilo’, y lo dije por observación simple. Es el que tiene menos brillo propio y es también quien puede saltar para el leonelismo”, comentó Salazar. Añadió que Medina ha reducido a figuras como doña Margot y Domínguez Brito a su mínima expresión.

Salazar concluyó que, aunque Medina sigue siendo el dueño del PLD, su gestión ha sido desastrosa para el partido, transformándolo de una poderosa fuerza política en un “partidito”. La pregunta crucial ahora es si Medina permitirá que alguien intente reparar la situación o si preferirá que el partido se destruya bajo su control.