En el reciente debate de los aspirantes a diputados del PRM por la circunscripción uno, quedó patente la falta de ideas innovadoras. Altagracia Salazar, una destacada periodista, expresó su frustración al presenciar este evento político. “No pudo evitar notar que en esas mentes no había una sola idea fresca; posiblemente ni una idea que no estuviera centrada en la ambición individual de llegar al congreso”.

El ejercicio del debate, en lugar de aportar propuestas sustanciales, pareció ser una vitrina para las aspiraciones personales. Salazar, al reflexionar sobre este proceso, admitió que no sabía por quién votaría, pero tenía claro por quién no lo haría en esa circunscripción que no era la suya. Esto plantea una preocupación real, ya que esta circunscripción se caracteriza por su alto nivel académico y la presencia de universidades, y aun así, no emergió ningún candidato con ideas originales.

Para los más escépticos, este proceso podría generar esperanza, ya que sugiere que la clase política tradicional, que ha perjudicado los intereses nacionales durante mucho tiempo, está en su fase de declive, en parte debido a factores biológicos. Altagracia Salazar también compartió su experiencia en una carretera en Santiago, donde notó algo inusual: la ausencia total de candidaturas municipales o congresuales del Partido Reformista o Revolucionario Dominicano. Esto podría ser un indicio de la debilidad electoral de estos partidos en la región.

Salazar también señaló el problema de la propaganda vacía que plaga el paisaje político. Ejemplificó esto con el caso de Orlando Martínez, un aspirante a senador por Monseñor Noel, cuyos numerosos afiches y vallas saturan la carretera sin ofrecer ninguna propuesta concreta. Esta falta de contenido también se observa en otros candidatos del oficialismo.