Perla Mendoza no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados cuando recibió la devastadora noticia de que la Policía no tomaría medidas para buscar a la persona que le vendió una mortal dosis de fentanilo a su único hijo. Determinada a buscar justicia y respuestas, decidió tomar el asunto en sus propias manos, y lo que siguió fue una búsqueda incansable para encontrar al responsable.

Gracias a su ingenio y al poder de las redes sociales, Perla se embarcó en una misión para rastrear cualquier pista que pudiera llevarla hasta el traficante que causó la trágica muerte de su hijo. Con tenacidad y perseverancia, exploró grupos en línea, foros y comunidades donde se intercambiaban experiencias y detalles sobre el fentanilo.

La historia de Perla no es un caso aislado. Un informe reciente, publicado en el American Journal of Epidemiology, ha puesto en alerta a la sociedad sobre el creciente problema del fentanilo en la comunidad hispana. Desde el año 2011, el número de hispanos que pierden la vida debido a esta peligrosa droga se ha triplicado, lo que representa una preocupante tendencia.