El temor a una interrupción del suministro de gas y petróleo ruso a Europa ha descontrolado los precios de ambas materias primas en los mercados de referencia para el Viejo Continente. En la última semana, desde el día anterior a que las tropas de Putin invadieran Ucrania, el gas se ha disparado más de un 80% y el petróleo un 20%. Este jueves, en el mercado de referencia para Europa, el TTF holandés, el gas ha llegado a rozar los 199 euros por megavatio-hora, un nuevo máximo histórico; mientras el barril de Brent se sitúa ha alcanzados los 120 dólares por barril, en niveles de hace 14 años.

Pese a que las sanciones no afectan a las empresas energéticas, muchas de ellas se están realizando ‘autosanciones’, es decir, han decidido dejar de comprar suministros a Rusia. Es el caso de Centrica, la propietaria de British Gas, que ha asegurado que abandonará sus acuerdos de suministro de gas con Rusia, según recoge Reuters, o de la lusa Galp, que anunció el miércoles la suspensión de “cualquier nueva compra de productos petrolíferos procedentes de Rusia o de empresas rusas”.