En República Dominicana hay todo un movimiento en procura de que la gestión de Luis Abinader levante el toque de queda dispuesto por el Poder Ejecutivo como forma de controlar las aglomeraciones de personas y favorecer el distanciamiento físico y social que demanda la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Sus promotores se manifiestan tanto en las redes sociales como en marchas frente a las instalaciones del Palacio Nacional.

La respuesta a esta solicitud ha generado un mar de contradicciones entre distintos actores del Gobierno que ponen en evidencia una falta de coordinación en sus políticas públicas y su estrategia de comunicación.