Tres meses de prisión preventiva fueron impuestos a cuatro agentes de la Policía Nacional acusados de estar vinculados a la muerte de Jorge Gabriel Báez Abreu y otros dos hombres, durante un operativo ocurrido en la autopista Joaquín Balaguer, en Santiago. La medida de coerción fue dictada por el juez Miguel Reyes Báez, de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente, contra el teniente Miguel Martínez Grullón, el sargento Richard Alberto, el cabo Rafael Mena Peña y otro agente implicado. El tribunal determinó que el caso no reúne las condiciones para ser declarado complejo, por lo que la investigación continuará bajo el plazo establecido.
Durante el conocimiento de la medida, el Palacio de Justicia de Santiago permaneció bajo un amplio dispositivo de seguridad integrado por agentes policiales y miembros de unidades SWAT. Asimismo, decenas de policías acudieron al lugar para expresar respaldo a los imputados. Báez Abreu había escapado semanas antes de un centro de salud en Nagua, donde permanecía bajo custodia, y posteriormente murió durante un operativo policial, hecho que dio origen a la investigación del Ministerio Público.
El caso ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de los organismos de seguridad y la necesidad de fortalecer los protocolos de actuación policial. Durante el análisis del proceso, se destacó la importancia de que las intervenciones de los agentes se ajusten al marco legal y al debido proceso, con el objetivo de garantizar una aplicación uniforme de la justicia y reforzar la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.